
En toda la historia del ciclismo en ruta, solo un puñado de corredores ha inscrito su nombre en el palmarés de las tres grandes vueltas: el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España. Este club cerrado cuenta con menos de una decena de miembros, y cada nueva entrada reaviva el debate sobre lo que distingue a un gran campeón de un corredor excepcional.
Vingegaard en el Giro: la última entrada en el círculo de ganadores de las tres grandes vueltas
Jonas Vingegaard se unió a este grupo restringido al ganar el Giro de Italia, después de haber ganado ya el Tour de Francia y la Vuelta. Esta victoria, obtenida en un contexto de calendario denso y competencia homogénea, plantea una pregunta interesante sobre la comparabilidad de los logros a través de las épocas.
Ver también : Los símbolos emblemáticos de las grandes marcas de distribución: un análisis profundo
El ciclismo moderno impone a los corredores un volumen de carreras más alto y una presión táctica permanente relacionada con los datos en tiempo real, las estrategias de equipo sofisticadas y la profundidad de los pelotones. Ganar una sola gran vuelta ya representa la culminación de una temporada. Ganar tres a lo largo de una carrera, en tres terrenos diferentes, supone una versatilidad que muy pocos corredores poseen.
Entre los corredores que han ganado las 3 grandes vueltas, encontramos perfiles variados: escaladores puros, rodadores versátiles, campeones capaces de dominar tanto la contrarreloj como la alta montaña. La entrada de Vingegaard confirma que este tipo de palmarés sigue siendo el criterio definitivo para evaluar la grandeza de un corredor de clasificación general.
Ver también : Los entresijos de la serie Outlander: ¡descubre a los actores de la vida real que la inspiraron!

Eddy Merckx y el récord de victorias en grandes vueltas
Con once victorias en grandes vueltas, Eddy Merckx domina esta estadística de manera aplastante. El corredor belga ganó cinco Tours de Francia, cinco Giros de Italia y un Tour de España entre finales de los años 1960 y mediados de los años 1970.
Este palmarés sigue estando fuera del alcance de los corredores actuales, incluso de los más dominantes. La longevidad al más alto nivel que suponía tal acumulación de victorias es difícilmente reproducible en el ciclismo contemporáneo, donde las carreras en la cima son a menudo más cortas.
Por qué este récord resiste a las generaciones siguientes
Varios factores explican la persistencia de este récord. La creciente especialización de los corredores lleva a muchos líderes a centrarse en uno o dos grandes tours por temporada en lugar de los tres. Los equipos gestionan la fatiga de sus líderes en bloques de carreras más segmentados.
En cambio, los corredores de los años 1960-1970 encadenaban más fácilmente el Giro y el Tour de Francia, a veces separados por solo unas semanas. Merckx mismo logró el doblete Giro-Tour en varias ocasiones, un ejercicio que se ha vuelto rarísimo.
Doblete Giro-Tour de Francia: un logro cada vez más difícil
El doblete Giro-Tour en el mismo año ilustra bien la creciente dificultad de las actuaciones acumuladas en grandes vueltas. En la historia reciente, solo Marco Pantani en 1998 y Tadej Pogačar en 2024 han logrado esta secuencia victoriosa.
Pogačar, con sus victorias en el Tour de Francia y en el Giro, ahora totaliza cinco victorias en grandes vueltas, lo que lo coloca a la par con varios otros campeones históricos. A solo veintiséis años, su margen de progreso en esta clasificación sigue siendo teóricamente importante.
Lo que el doblete revela sobre las exigencias físicas
Encadenar dos carreras de tres semanas con unas pocas semanas de intervalo requiere una gestión de la recuperación y de la forma física extremadamente precisa. Los datos disponibles no permiten comparar directamente la carga fisiológica de un doblete en los años 1990 y hoy, dado que los métodos de entrenamiento, la nutrición y el material han evolucionado.
Lo que está documentado es que la mayoría de los corredores de clasificación general renuncian a aspirar a las dos pruebas. La tendencia dominante consiste en construir una temporada en torno a un solo objetivo principal en julio, a veces complementado por la Vuelta a finales de verano.

Perfiles de los corredores capaces de ganar las tres grandes vueltas
Los ganadores de las tres grandes vueltas comparten algunas características comunes, pero sus perfiles no son intercambiables. Aquí están las cualidades que se repiten sistemáticamente:
- Una capacidad para rendir en alta montaña en encadenamientos de puertos largos, ya sea en las pendientes alpinas del Tour, las ascensiones de los Dolomitas en el Giro o las subidas secas de la Vuelta
- Un nivel de contrarreloj suficiente para no perder tiempo con los especialistas, e incluso para abrir diferencias decisivas en las etapas cronometradas
- Una resistencia a la fatiga acumulada durante tres semanas, lo que supone una capacidad de recuperación superior a la media del pelotón profesional
- Un equipo estructurado alrededor del líder, capaz de controlar la carrera en terrenos muy diferentes de una gran vuelta a otra
Los recientes ganadores múltiples como Pogačar y Vingegaard son descritos como corredores versátiles capaces de dominar tanto en montaña como en contrarreloj. Este perfil “completo” contrasta con algunos campeones del pasado, más marcados por una especialidad (Fausto Coppi como escalador, por ejemplo).
La cuestión de la Vuelta como tercera pieza del rompecabezas
La Vuelta a España ocupa un lugar particular en la construcción de estos palmarés. Históricamente considerada como la menos prestigiosa de las tres grandes vueltas, ha ganado en nivel competitivo a lo largo de las décadas. Para un corredor que busca la colección completa, la Vuelta a menudo representa la última pieza que falta, tentada al final de la temporada después de un exitoso Tour de Francia.
Algunos analistas consideran que los dobletes o tripletes en grandes vueltas alcanzan hoy un nivel de dificultad superior a las actuaciones pasadas con palmarés bruto comparable, debido a la densificación del calendario y a la homogeneidad del pelotón. Los datos en terreno divergen en este punto: comparar épocas separadas por décadas de progreso tecnológico y metodológico sigue siendo un ejercicio delicado, que las estadísticas brutas no son suficientes para resolver.